¿Cuántas veces nos hemos quedados parados ahí a mitad de camino entre hacer algo que nos gratifique y no hacerlo sólo porque no nos animamos? Creo que ese tipo de decisiones -cuando son negativas- hacen que poco a poco nuestra autoestima se caiga. Es algo sutil; nosotros mismos vamos tapándonos con piedras lentamente.
El Miedo es generalmente el principal actor en estos casos, pero hay algo mucho peor: la desconfianza en uno mismo. Muchas veces se piensa que los demás son buenos para todo y nosotros para nada.
Yo soy futbolero y voy a poner un ejemplo futbolístico que me sorprendió mucho y me quedó de enseñanza para siempre, tomado de una biografía de Carlos Bianchi.
Resulta que cuando él era jugador, en los primeros minutos del partido analizaba a quién era su marcador. Si veía que el defensor era más lento que él, entonces él intentaba ganarle en velocidad, pero si el defensor lo superaba, le pasaba la pelota a un compañero antes de enfrentarse con el defensor y luego esperaba la devolución del pase para ocupar una posición favorable, ya con el defensor vencido.
Es notable como a Bianchi no le hacía mella en absoluto que otro lo superara, él sabía que siempre iba a tener un recurso para evitar su "defecto". Creo que es uno de los artífices de su gigante éxito.
Entonces, ¿para qué amargarse pensando en nuestros defectos? Lo más importante, en todo caso, es conocer bien nuestras limitaciones y también nuestras virtudes, para saber por qué camino hay que tomar. Todos, absolutamente todos, tenemos limitaciones pero también virtudes. Generalmente se tiende a realzar los defectos y no valorar nuestras virtudes; hay que ser objetivo y medir las dos cosas con la misma vara.
Detectando nuestras virtudes y limitaciones se nos hará mucho más fácil la toma de decisiones. Y si nos equivocamos, sabremos al menos que no podríamos haber tomado otro camino.
Interesante. son cosas que esta buenas pensarlas
ResponderEliminar