Si bien dar todo en una relación siempre genera respuestas satisfactorias y es una actitud positiva, dar más de lo que uno puede tiene algunas aristas que es bueno aclararnos.
¿Qué buscamos cuándo damos todo y más también? En este punto es bueno saber si estamos dando todo o si nos pasamos de la justa medida. Esto pasa cuando hacemos cosas que son funciones de otros o cuando toleramos situaciones que no deberían ser toleradas.
Cuando ya estamos bien metidos en el "y más también", es probable que lo que busquemos sea algo a cambio. Quizás estamos en alguna situación de fuerza mayor y no nos quede otra opción que dar todo, pero es bueno estar atentos a si el sacrificio que estemos haciendo no sea en pos de buscar una respuesta de otra persona, una demostración de cariño, un compromiso similar al nuestro. Eso es buscar algo a cambio de nuestro esfuerzo.
Estamos entonces ante una estrategia nuestra para conseguir una reacción de otra persona. Error. De esta postura pueden surgir secuelas peores que las que nos llevaron al diseño de la estrategia inconsciente:
1) El Desgaste: Que nunca quedemos satisfechos por parte de la otra u otras personas. Quizás alguna reacción tenga, pero a nosotros no nos alcance, ciegos por el desgaste del esfuerzo realizado.
2) El Abuso: Que las otras personas se abusen y aprovechen -inconscientemente o no- de nuestro ritmo de sacrificio.
3) El Cobro: Cuando explotamos de bronca por las dos secuelas anteriores, buscaremos cobrarnos de alguna manera lo que vivimos. Puede ser con venganzas infantiles, con maltrato o con la ruptura de la relación.
Quizás mejor debamos plantearnos una relación más sincera, sin presionar al otro, sin esperar del otro cosas que no tiene para dar, sin querer instalar una imagen exagerada de lo que somos, y también respetando nuestro esfuerzo, para no derrochar energías en cuestiones que puedan dejarnos en un camino peor al que nos llevó a esa estrategia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario